Diez consejos para una comunicación más efectiva

Cada vez más terapias psicológicas reconocen como un factor protector y uno de los objetivos de la intervención mejorar nuestras relaciones con lo demás. Una de estas terapias es la psicoterapia interpersonal. En el libro “Afronta tu depresión con psicoterapia interpersonal” de Juan García y Pepa Palazón, los autores nos ofrecen diez consejos para ayudarnos a que nuestra comunicación con los demás sea más efectiva:

1. Plantéate qué necesitas de los demás y cómo podría verse reflejado eso en una acción que los demás puedan llevar a cabo. Si son varias acciones, mejor.
2. No esperes a que los demás adivinen lo que tú necesitas y salga de ellos llevarlo a acabo. Pídelo tú.
3. Evita intermediarios y portavoces. No des por hecho que te han entendido o ya te conocen. Todo esto aumenta la confusión. Toma la iniciativa y pide tú.
4. Evita los rodeos, las indirectas, el silencio o los actos impulsivos. A la hora de pedir lo que necesitas, hazlo de forma directa y breve. Indica qué necesitas (o no necesitas) y el efecto beneficioso que eso tendría en ti o en los dos. Por ejemplo, “Baja la voz y te podré escuchar mejor”, “me aliviaría hablar contigo” o “entiendo que te preocupes por mí, pero me tensa que me pidas tantas explicaciones”.
5. Tú y los tuyos tenéis derecho a pedir. También tenéis derecho a decir sí o a decir no. Por supuesto, también tenéis derecho a llegar a un acuerdo o a un punto intermedio que os complazca.
6. Asegúrate que te escuchan y te entienden. No des nada por supuesto.
7. Procura que los demás puedan hacerse una imagen mental de lo que necesitas.
8. Convierte tus reproches (“¡pasas de mí!”) en peticiones (“Necesito verte más”)
9. Convierte tus críticas destructivas (“Eres un egoísta”) en críticas constructivas (“Me gustaría que tuvieras en cuenta mi opinión”)
10. Una señal de que lo estás haciendo bien es comprobar que consigues lo que necesitas, manteniendo tu relación con los demás y, sobre todo, manteniendo el respeto a ti mismo.

A menudo es difícil integrar reglas como éstas, ya que nuestra forma de relacionarnos con los demás depende mucho de nuestra personalidad, y podemos sentir que actuamos de forma artificial si de repente empezamos a forzar otra forma de comunicarnos, o a usar palabras que habitualmente no usamos. Sin embargo, a veces es suficiente con entender la idea, el objetivo, para interiorizarlo y empezar a hacer pequeños cambios que sí encajan o forman parte de nosotros. De hecho, algunos de los consejos son básicamente empezar a ser más nosotros mismos, cuando por ejemplo dejamos de reprochar a los demás, y cambiamos a hablar de nuestros deseos y necesidades.