Los grandes sistemas de psicoterapia y la psicoterapia como disciplina unitaria

Revisando el libro “La Invención de los Trastornos Mentales” de Marino Pérez y Héctor González Pardo, me encuentro con una descripción sucinta pero muy apropiada que hace el profesor Marino Pérez de los grandes sistemas de psicoterapia.

Los clasifica y describe sus objetivos de la siguiente manera:

Psicoanálisis y psicoterapia psicoanalítica: la comprensión de sí mismo como renovación personal.

Psicoterapia fenomenológica y existencial: el entendimiento filosófico de los problemas de la vida.

Psicoterapia centrada en la persona y experiencial: el cliente como autosanador activo.

Terapia de conducta y cognitivo-conductual: el aprendizaje de nuevas formas de comportamiento.

Terapias de familia: la revisión de las relaciones familiares.

La literatura científica no ha podido demostrar que un sistema de psicoterapia sea superior a otro, pues aunque inicialmente fueron los modelos cognitivo-conductuales los que hicieron el esfuerzo de demostrar su eficacia, en cuanto se revisaron el resto de modelos todos ofrecieron una eficacia similar y ninguno ha podido mostrar su superioridad hacia los demás.

Aunque sean diferentes, todos los modelos de psicoterapia han mostrado una eficacia similar. Una respuesta que se ha dado a este dilema, y a la que yo me adscribo, es que a pesar de sus diferencias los diferentes modelos de psicoterapia comparten una serie de factores comunes que son los que aportan la efectividad a la terapia. Uno de ellos sería una buena relación terapéutica, aunque habría más y varios autores han propuesto modelos diferentes que recogen distintos factores (aunque la relación terapéutica permanece en todos ellos).

Mi formación comenzó, como la de la mayoría de psicólogos, con el modelo cognitivo-conductual. Desde ahí la necesidad de la realidad compleja me llevó a estudiar las terapias fenomenológicas y existencial (sobretodo Yalom), la psicoterapia centrada en la persona y experiencial  (Roger), y la terapia familiar sistémica, quedándome pendiente una mayor profundización en el psicoanálisis y la psicoterapia psicoanalítica.

Esta amplitud en la formación y conocimiento de varias psicoterapias ha hecho que finalmente para mí psicoterapia sólo haya una: una relación interpersonal que utiliza conceptos y procedimientos psicológicos para orientar y ayudar a las personas que lo demanden.

Los grandes grupos de psicoterapia abordarían aspectos diferentes  del proceso psicoterapéutico, y según la demanda/problema de la persona podríamos incidir más en unos o en otros.

Así, podríamos decir que la psicoterapia busca la comprensión de uno mismo para la renovación personal, persigue un entendimiento filosófico de los problemas de la vida, favorece los aspectos autosanadores de la persona, fomenta el aprendizaje de nuevas formas de comportamiento y revisa las relaciones familiares cuando es necesario.