Soledad: Afrontar el aislamiento existencial

Enfrentarse al  aislamiento y la soledad es uno de los conflictos básicos a los que las personas se enfrentan a lo largo de la vida. Para una persona tener la sensación de  sentirse sola es muy duro. Como seres sociales el vínculo con las otras personas es básico, nuestro desarrollo personal y nuestra salud psicológica están en relación a la satisfacción con las relaciones con los otros. Pero al mismo tiempo, conforme crecemos y nos hacemos adultos, nos convertimos en personas libres, autónomas, independientes, lo que nos aisla y aleja de los demás. Tener la sensación en ocasiones de sentirse sola es el precio que paga la persona por ser libre.

En la infancia somos totalmente dependientes de los otros, de nuestros seres queridos, de nuestra familia, de nuestros padres. Necesitamos el cuidado y la protección de adultos significativos. Sin embargo, nuestro desarrollo personal depende del desarrollo de la autonomía y la independencia. Una persona sólo alcanza la madurez si es autónoma, si toma sus propias decisiones, si conoce y comprende sus sentimientos y deseos, si es congruente en sus acciones con ellos.

Yalom establece que una persona puede sentir soledad en función de tres tipos de aislamiento: El aislamiento interpersonal, el intrapersonal y el existencial.

El aislamiento existencial es el que debemos aceptar y enfrentar. Comprender que somos libres, que somos dueños de nuestra vida, que nadie nos puede sustituir en nuestras decisiones, nadie puede arriesgar por nosotros, nadie puede fracasar o triunfar por nosotros. Esta es la soledad existencial, la de la persona autónoma y libre. No podemos utilizar a los demás para calmar esta soledad, porque esta soledad es inevitable, y nos podemos hacer mucho daño intentando vencerla, iniciando relaciones tóxicas, teniendo relaciones de dependencia emocional, renunciando a nosotros mismos y a nuestro desarrollo. La persona evita sentirse sola renunciando a sí misma e intentando fundirse con otra persona.

El aislamiento intrapersonal tiene lugar cuando la persona suprime los propios sentimientos y deseos, cuando no los detecta, no los conoce. Cuando acepta las obligaciones y deberes de la vida como si fueran deseos. Cuando desconfía de sus propios juicios y percepciones y bloquea su capacidad potencial. En resumen, se trata de estar aislado de las partes más vitales de sí mismo.

El aislamiento interpersonal es el que se refiere al aislamiento de otras personas. Cuando no existe una interacción social satisfactoria o nuestras relaciones son superficiales. No hay un vínculo auténtico y real. Los otros se relacionan con nosotros y nos utilizan como si fuésemos objetos o lo hacemos nosotros con ellos. Estamos en relaciones utilitaristas. Donde nos tratan para un beneficio concreto y nos sentimos explotados. O puede ser, que por diferentes razones, tengamos pocas relaciones con otras personas.

Los tres tipos de aislamiento son similares desde el punto de vista subjetivo, se viven como si fuera el mismo sentimiento de soledad. En terapia ayudamos a las personas a afrontar el aislamiento existencial, a tomar conciencia de lo que hacen para evitarlo y el daño que les puede hacer. Las ayudamos a reducir el aislamiento intrapersonal explorando sus emociones y deseos, descubriendo las partes negadas de sí mismas, y la ayudamos a reducir el aislamiento interpersonal, acompañándolas y apoyándolas en el desarrollo de relaciones significativas y satisfactorias con otras personas

Referencias:

Yalom, Irvin D. (1984). Psicoterapia existencial. Editorial Herder, Barcelona.