Crisis existencial: Encontrar sentido a la vida

crisis existencial

Una crisis existencial ocurre cuando de pronto empiezas a cuestionarte las razones que motivan tus actos, decisiones o creencias.  La pregunta que nos puede surgir es “¿Qué sentido tiene todo esto que hago?”. En esta situación nos podemos sentir tristes, cansados, sin motivación para hacer nada, con una sensación de angustia que nos acompaña permanentemente.

Son rasgos propios de la depresión, y es posible que muchas depresiones vengan dadas por una pérdida del sentido vital, o que las situaciones que nos llevan a sentimientos depresivos, si nos permitimos sentirlos y no los apagamos con fármacos, drogas o actividad frenética, nos ayuden a entrar en una crisis existencial, que puede ser el primer paso para realizar un cambio significativo en nuestras vidas.

Desde el punto de vista del existencialismo, la vida no tiene un sentido que venga dado o que haya que descubrir, sino que cada persona debe descubrir el significado que le quiere dar a su propia vida. Sin embargo, las experiencias y reflexiones de diferentes autores que han pensado sobre ello nos pueden ayudar en la búsqueda y creación de nuestros propios significados.

Las principales fuentes de significado vital que encuentran son:

La consagración a una causa: Consagrarse a una causa es una fuente de significado vital para muchas personas. Se encuentra significado al producir o contribuir algo superior a nosotros mismos. Unirse a un todo integral y trabajar en ello con toda nuestra mente y nuestro cuerpo. Existen muchas causas : la familia, el estado, una causa política o religiosa, una aventura científica, un colectivo profesional…

La creatividad: Una vida creativa tiene de por sí significado. El hecho de crear algo nuevo, original, bello o armonioso, constituye un poderoso antídoto a la falta de sentido vital. La vida creativa para hallar un significado no se limita exclusivamente al artista creador. En cualquier aspecto de nuestra vida que apliquemos un enfoque creativo, como puede ser ante la enseñanza, la cocina, el juego, el estudio o la jardinería, reporta un gran valor a la vida.

El placer: Otras personas pueden sentir que el propósito de sus vidas es vivir simplemente con plenitud, conservar la capacidad para maravillarse ante el milagro de la vida, sumergirse en el ritmo natural de la existencial y buscar el placer en el sentido más profundo del término. Uno hace planes para el futuro y elige una línea de acción teniendo en cuenta únicamente aquello que le resulta más placentero o menos desagradable.

La autorrealización: Otra fuente de significado personal es la creencia de que los seres humanos deben luchar por realizarse y dedicarse a poner en práctica todas sus cualidades potenciales. Realizar su ser interno, llegar a ser quién realmente uno es, como la bellota que se convierte en roble. Es la lucha por conseguir un ser cada vez más pleno. Cumplir nuestra capacidad potencial.

El Sentido a lo largo del Ciclo Vital

Estos cuatro motivos se pueden dividir en dos, aquellos centrado en el sí mismo, y aquellos que trascienden a la persona. Algunos autores como Buber no recomiendan elegir para la propia vida un propósito que esté centrado en uno mismo, que no sea trascendental. Sin embargo, sí que recomienda empezar por uno mismo. Las personas deben empezar por ellas mismas, indagando en sus propios corazones, integrándose a sí mismas y buscando sus significados personales, pero no deben terminar también en ellas mismas. La persona comienza por ella misma para, después, olvidarse de sí misma y sumergirse en el mundo. Se comprende a sí misma para no tener que preocuparse después más de ella misma.

Esta propuesta de Buber coincide además con las investigaciones que muestra que el significado vital que las personas encuentran en sus vidas va variando a lo largo del ciclo vital. Entre las personas jóvenes la búsqueda del placer y la autorrealización personal suele tener mayor peso, mientras que entre los más mayores aportar a los demás o adherirse a una causa trascendental suele ser más importante. No obstante, se ha encontrado también que aquellas personas que de jóvenes se vieron obligadas a adherirse a causas ajenas a ellas mismas, como el cuidado a los demás, en cuanto tienen la posibilidad de hacerlo, se centran más en su propio desarrollo, la autorrealización y la satisfacción de los deseos personales que llevaban tiempo bloqueados.

Varios caminos a la vez

Quizás esto nos muestre que la búsqueda de sentido no tiene una única vía o sea un único camino. Hay diferentes áreas significativas en nuestra  vida que deseamos cultivar a la vez. Además pueden variar conforme viajamos a través de nuestro ciclo vital. Puede ser que tengamos ciertas áreas de significado bien desarrolladas y estemos satisfechos con ellas. Puede ser también que hayamos dejado aparcadas otras que son importantes para nosotros, pero que ahora mismo tengamos un poco olvidadas. Por ello la exploración de los deseos, incluso aquellos que están fuera de la conciencia, es una de las actividades que realizamos en terapia. Reconectar de nuevo con los deseos propios es el primer paso buscar y construir fuentes de significado vital.

Referencias:

Yalom, Irvin D. (1984). Psicoterapia existencial. Editorial Herder, Barcelona.

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